Bueno, para empezar, he decidido llamar a este cuento largo y raro "Psychoman" por hombre y psicópata xD es la primera historia que escribo, así que no sé si saldrá bien o mal, como sea, espero que dejen comentarios... Agradecimientos a Azile que me está guiando con esto xD y me da muchas ideas y me apoya, en fin, aquí está el primer capítulo, espero que lo disfruten ^^
Capítulo 1: Cosas de todos los días
La ciudad, siempre tan ruidosa... la gente no tiene tiempo para divertirse ni tiempo suficiente para seguir como esclavos; hay algunos que disfrutan su trabajo y existen otros, esos a los que se les puede escuchar quejándose... sin embargo, los hay otros muy diferentes, unos que no se inmutan, ni ante el ruido, el tiempo ni el trabajo, unos que simplemente hacen lo que se les pide y eso parece bastarles.
Basil Stoffel, un adulto de 30 años, era uno de los últimos, tal vez porque ya se había acostumbrado o tal vez porque así le gustaba vivir.
Su día consistía en levantarse temprano, tomar un baño, desayunar e irse a trabajar, posteriormente iba a comer con una amiga que trabajaba en la misma empresa que él; una vez terminaban, regresaban a trabajar.
- Oye Basil, el jefe me dijo que te quería ver en su oficina, ¿acaso hiciste algo malo? - decía una de sus compañeras.
- No, no que yo recuerde Kathleen - y terminado de decir esto esbozó una sonrisa.
- ¿Oh? ¿Sonreíste? Me alegra, empezaba a sospechar que eras un muerto o un robot.
- Ja, ja, muy graciosa... en fin, iré a ver al jefe, espero que no sea nada malo.
- Yo también, y buena suerte - dijo ella y se retiró a su escritorio.
Él sólo la despidió con la mano y se quedó pensando mientras se levantaba y se encaminaba a la oficina del director, ¿en realidad quería que no fuera nada malo?... Se detuvo... ¿qué era lo que de verdad quería? Tal vez, por primera vez en su vida, comenzaba a pensar qué era lo que realmente deseaba.
Llamó a la puerta, pero no obtuvo respuesta, observó que la secretaria llegaba y se dirigió hacia ella.
- Disculpe, me comunicaron que el Sr. Moore quería verme.
- Ah, hola Basil, efectivamente, permíteme avisarle que ya estás aquí.
La secretaria oprimió un botón de su teléfono y se comunicó con el director.
- Sr. Moore, Basil Stoffel está aquí.
- Dígale que pase - contestó de una manera un poco brusca.
- Ya lo oíste, suerte - susurró la atenta y amable secretaria -, últimamente ha estado de mal humor.
- Gracias - de nuevo Basil se despedía con una sonrisa y además hizo un ademán. Entró a la oficina.
- Me da gusto que ya no seas tan frío como antes - se dijo para sí misma Marie, y con su mano cubrió la pequeña sonrisa que se había dibujado en sus labios
No pasaron ni 15 minutos para que Stoffel saliera disparado de la oficina.
- ¿Basil? - la secretaria se levantó y lo llamó, pero sólo miró la espalda de su compañero.
Pronto llegó a su escritorio y Kathleen lo vio llegar. ¿Qué era lo que había pasado? Su amiga se acercó a él dispuesta a preguntarle.
- Oye, ¿qué pasó con el jefe? Te ves algo raro.
- Oh, no, para nada.
- Sé que tienes algo y más vale que me lo digas.
Basil suspiró profundamente y miró un poco triste a su amiga.
- ¿Y bien? - ella estaba muy impaciente.
- No pasó nada, quería que ordenara unos documentos lo más pronto posible ya que llegó una propiedad de alguien que es muy importante y me pidió a mí que lo hiciera.
- ¿Y la cara triste de hace unos momentos?
- Ah, es que lamento que por mi forma de ser todo se malinterpretara.
- No, al contrario, perdóname tú a mí, como cambiaste en tu forma de ser, olvidé al verte que eras así desde antes... en fin, continuaré con mi trabajo - dicho esto se fue hacia su escritorio.
Pronto el día terminó y todos se despedían de sus compañeros para marcharse a sus casas.
Basil acomodó los papeles que había en su escritorio, al parecer él era el último que estaba en la oficina, ni siquiera había escuchado cuando su amiga se despidió de él.
Tomó su abrigo, sus cosas y se marchó de ahí.
Comenzó a caminar, quería hacerlo y lo haría hasta llegar a casa, quería pensar en lo que realmente quería; pero estando a escasos metros de un callejón, observó cómo alguien era asaltado; sintió la ira y el desprecio corriendo por su cuerpo.
Era tarde, el delincuente se había marchado.
Decepcionado, siguió su camino hacia su departamento.
Poco antes de llegar, observó dos sombras, no podía creerlo, ¿dos asaltos en una sola noche?, esta vez debía intervenir, estaba seguro... tenía que ayudar.
Rápidamente se movió hacia aquellas sombras y se interpuso entre el ladrón y aquella persona cuya cara estaba magullada y sangrando.
Había un arma en el suelo, el ladrón fue más rápido y la tomó, apuntando a Basil y a la persona que se ocultaba tras él.
- Dame las cosas.
- No, y no dejaré que le hagas daño a esta persona.
- ¡Dame las cosas! - el ladrón comenzaba a agitar la mano en donde tenía el arma, estaba desesperado.
- ¡NO! - gritó Basil.
El sonido del disparo se escuchó con toda claridad, acto seguido, varias personas se asomaron por las ventanas.
Mientras alguien hablaba por teléfono para conseguir ayuda, en lo que alguien pedía por una ambulancia, en lo que la gente cuchicheaba y murmuraba, dos cuerpos yacían en el suelo... y uno de ellos sangraba demasiado...
Aunque todos los días pasaba por el mismo lugar... aunque todos los días sucedieran las mismas cosas... ese día no fue igual a los anteriores...
Fin del primer capítulo... en fin, espero que les haya gustado, como he dicho, primera historia, así que no sé muy bien lo de mi redacción, en fin... pronto publicaré el siguiente capítulo
1 comentarios:
pobre Basil,jeje, perotalvez no sea de él, el cuerpo que yacía en el suelo... no se. espero impaciente leer el otro capitulo y toda la histora, por supuesto. creo que me dejaste... en suspenso.
saludos
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