Capítulo 1: Comenzando el cuento de colores
Hace mucho tiempo vivía con mi abuela, mi madre y mi hermano Allen (le pusieron así por mi abuelo, pues era de otro país). Sí, solo nosotros cuatro y la historia de mi vida y mis desgracias comienza así:
Mi madre se casó, estaba muy enamorada decía ella (yo pienso que aún lo estaba), y como fruto de su amor tuvieron un hijo muy bonito al que llamaron Allen; su vida fue color rosa anaranjado (lo digo porque en todos los matrimonios hay discusiones, por lo general el color rojo y naranja se los asigno a la furia), hasta que tres años después quedó embarazada de nuevo
Ella como buena esposa le dio la noticia a su marido, y él se alegró; pero el día que nació su bebé, él le comenzó a gritar: “Fue tu culpa, es todo tu culpa” decía él, ella sólo rompió a llorar, no podía creer que esas palabras vinieran de la persona que más amaba (claro, aparte de su hijo y su madre)
Él pidió el divorcio, y la madre de ella convenció a su hija de que aceptara, por el bienestar de sus hijos. Él le hizo una propuesta poco después de haberse separado: “déjame al niño y quédate con la otra”, en ese momento supo que quería asesinarlo, ¿cómo podía decirle que sí a una propuesta tan estúpida y sin sentido como esa? ¿Cómo pretendía que ella fuese a abandonar a su hijo? Se negó y él dijo: “Muy bien, entonces me olvidaré de que es mi hijo. No volveré a molestarte”.
Y así fue, él no volvió a aparecerse, no hizo ninguna llamada, no mandó ninguna carta. Parecía que la tierra se lo había tragado. La vida de ella comenzó, en compañía de su madre, y sus dos hijos que ya habían crecido y la amaban, y ella los amaba.
Poco después ocurrió una desgracia detrás de otra…
Ella (mi madre) murió y nos dejó solos. Cabe aclarar que mi madre no murió por algún envenenamiento, una enfermedad grave u otra cosa así, ella murió por culpa de una idiota, alguien a quien siempre odiaré.
Mi madre estaba esperando al cambio del semáforo, para atravesarla y reunirse con nosotros en la entrada de la escuela, del otro lado de la avenida, cuando se escuchó el ruido del freno de los neumáticos de un coche, ella quiso mirar y la gente se había quitado de donde ella estaba, una gran camioneta negra se acercó a ella y su rostro fue de sorpresa e impotencia. La camioneta fue a estrellarse en un barandal cercano, y ahí yacía el cuerpo destrozado de ella. La gente se reunió para ver (¿no sirven para otra cosa que para ver? Al menos le hubiesen dicho que se quitara), y lo peor de todo es que mi hermano y yo presenciamos esa escena.
Alguien se bajó de la camioneta, era una mujer muy bella, tanto como mi madre, pero era diferente. Tenía el cabello rizado y rubio, también era alta y delgada, sus ojos color café oscuro reflejaban tranquilidad y un poco de molestia. Parecía ilesa.
-Vamos a llamar a la abuela – dijo mi hermano.
Yo asentí y lo seguí. Colocó unas monedas en el teléfono y marcó el número de mi abuela.
-Abuela, soy yo, Allen. Sucedió algo terrible
-¿Qué pasó? – preguntó rápidamente - ¿Están bien?
-Nosotros estamos bien, pero no puedo decir lo mismo de mamá.
-¿Qué sucedió? – su voz sonaba alterada.
Mi hermano comenzó a decirle lo que había sucedido, su voz estaba tranquila, en cambio, mi abuela parecía ponerse cada vez más alterada con cada palabra que él decía.
-Voy para allá, no se muevan – nos dijo y colgó.
Regresamos a la entrada de la escuela y poco tiempo después llegó la ambulancia y mi abuela; inmediatamente se acercó a nosotros y nos abrazó.
-Los dejaré un momento en la entrada, no se vayan a ir, espérenme aquí. – dijo y se dirigió al policía que estaba interrogando a la muchacha de la camioneta – Disculpe… ¿me puede decir dónde está mi…? – se interrumpió y palideció al ver al acompañante de la chica.
Al ver a mi abuela tan pálida, Allen y yo corrimos hacia ella.
-Abuela, ¿estás bien? – preguntó mi hermano.
-¿Abuela? – repitió él -, ¿ellos son los hijos de…?
-Creo que eso es algo que no te interesa, pues si fuese así los hubieras buscado desde hace mucho tiempo, ¿no lo crees así?
-¿Abuela? ¿Quién es este señor? – preguntó Allen temiendo la respuesta
-Este señor es su padre, o al menos dijo serlo un tiempo.
-¿Cómo han estado? Han crecido mucho, hace años que no los veo.
No sabíamos cómo reaccionar ante él y sus preguntas, sé que Allen había compartido un tiempo con ese tipo, pero yo no, además, mi madre sólo me habló una vez sobre su vida de casada, pero por su reacción, consideré prudente el no volver a preguntar nada de ello.
Siempre supe que nunca hay que decir “No puede ser peor”, porque definitivamente, será peor… y en ese momento, no sólo ese día empeoraría, sino el resto de mi vida.
Después de mucho tiempo, publiqué el primer capítulo... apenas xD quería hacerla de emoción (?), además, lo hice un poco largo para que la lectura durara un poco de tiempo. No sé cuántos capítulos me tome esta historia, pero haré mi mayor esfuerzo para que la historia sea clara y tenga un buen final. Bueno, nos leeremos en la próxima entrada ^^
4 comentarios:
ola su !!!! aki fye!!! lei un pedazooo xD luego leo lo demas !!!
Awwww que crudo D: y que tranquilidad de los niños o.Ó eso me causa "controversia".
Yo estaría chillando como loca desaforida.
Me agrada, quiero más :D <3
Lo sé, pero a veces los niños son tranquilos y tratables cuando se les dice algo... o ven algo, me tocó ver a alguien así, por eso lo puse xD
primero me espante por el titulo, ya que no es tu estilo, pero ya me tranquilice con el primer capitulo jajaja ya no te tardes pa subir los otros pero si dejanos picadillos jajaja un beso y un abrazo. XD
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