viernes, 17 de diciembre de 2010

Un cuento de hadas: Capítulo 2


Capítulo 2: Sobre las madrastras

Me sigo preguntando, ¿por qué las madrastras siempre son malas? No digo que todas lo sean, simplemente me hago esa cuestión, pero en mi situación creo que jamás la podré responder.

Para no hacer esta historia tan tediosa, les resumiré: él nos presentó a la linda chica que lo acompañaba, sí, la de cabello negro, quien resultó ser su nueva adquisición, digo, novia, y ella fue quien atropelló a mi madre. Ese hombre desconsiderado comenzó a discutir con mi abuela sobre nosotros y que necesitábamos un padre.

Posteriormente, y como era de esperarse, mi abuela no accedió, y tuvimos que asistir con un abogado, después a un juicio donde pelearía por nosotros. El desgraciado juez accedió, después de 3 duros años de esa pelea, a favor de ese hombre y nos entregó en bandeja de oro a algo llamado desgracia, perdón, “familia” (si es que a “eso” puede llamársele así).

Fue muy duro el ver a mi abuela destrozada e intentando ser fuerte por nosotros, aunque conocíamos cómo estaba en realidad, sólo pudimos sonreírle y decirle con ello que estaríamos bien y que nos cuidaríamos entre nosotros, y ahora creo que tuvo razón al preocuparse.

Se preguntarán, ¿qué pasó con la tipa que asesinó a mi madre? Ah, eso tiene una simple respuesta: el juez fue sobornado y ella no puso ningún pie en la cárcel; eso es una injusticia y seguirá siéndolo; pero continuaré con mi relato.

Poco después de que nos despidiésemos de mi abuela, llegó ese hombre a vernos.

-Nos vamos, ¿te has despedido de los niños?

-Sí – respondió con firmeza mi abuela, ocultando un poco sus ojos para que no notara que había llorado -, ¿los veré después?

-Veré si tengo tiempo para que los veas, sino no lo harás. Adiós – diciendo esto se dirigió hacia la camioneta y abrió una de las puertas, con un movimiento de su cabeza nos indicó que entráramos.

Así lo hicimos, se subió rápidamente al auto y lo encendió, Allen bajó rápidamente la ventana y pudo gritarle un “Adiós” lleno de tristeza a la abuela, yo sólo bajé la mirada y las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.

Después de media hora de viaje, llegamos a donde sería nuestra nueva casa (porque no se le puede ni debe llamar hogar), era muy grande, de cuatro plantas, con un amplio espacio para estacionar el automóvil, la casa era de color blanco y tenía grandes ventanas por las que, claramente se notaba, la luz se colaba.

Nos bajamos del auto y la puerta de esa casa se abrió. Era ella. La que había atropellado a mi madre, y he aquí la pregunta ¿cómo pretendía aquel idiota que conviviéramos con la asesina de mi madre? La respuesta es aún desconocida para mí.

-Querido, ¡por fin llegas! He estado esperándote mucho tiempo.

-Lo siento, tuve que arreglar unas cosas del trabajo y pasar a casa de su abuela – nos señaló con un movimiento de su cabeza -. Pueden adelantarse – se dirigió a nosotros -, acomoden sus cosas en la sala, enseguida estaré ahí.

Mi hermano y yo comenzamos a caminar y entramos a esa casa enorme, por dentro era luminosa, blanca, perfecta, si había una mancha de suciedad en ella sería la que dejaban nuestros zapatos al momento de entrar ahí, y claro, el polvo que constantemente caía… en cuestión de segundos ellos nos alcanzaron.

-Hola, me da mucho gusto conocerlos por fin – dijo dibujando una sonrisa falsa en su rostro -, quiero que conozcan a alguien. ¿Daniel? ¿Puedes venir un momento?

De las escaleras se asomó un pequeño niño de mi edad (unos 9 años), era un poco bajito, con muchas pecas sobre su rostro claro, sus ojos de color verde me gritaban que me alejara de él, su complexión era robusta y su cabello era café y rizado.

-Vayan a jugar al patio trasero con Daniel, espero que se lleven muy bien. Daniel – se dirigió al niño - , por favor, llévalos al patio.

El niño comenzó a caminar y nosotros lo seguimos, cuando lo alcanzamos, caímos en cuenta de que estábamos en la cocina y Daniel se encontraba al pie de una puerta. La abrió y fuimos tras él. El jardín era enorme y amplio, tal vez un poco más grande que donde mi padre había estacionado la camioneta. Él me dio un juguete, y ahora pienso lo mejor sería que no lo hubiese tomado… pero lo hice.

Tomé el juguete y él comenzó a gritar y llorar, rápidamente llegaron ellos. Ella trataba de controlar los lamentos y lágrimas de su hijo, mi padre sólo nos miraba atónito por la situación. De repente, ella habló:

-¿Qué le has hecho? – su tono de voz era de enfado, su rostro estaba de color rojo, soltó a su hijo y se dirigió a mí, me tomó de los hombros y me zarandeó – te estoy preguntando algo, ¡contéstame!

-Yo no le he hecho nada – decía – sólo tomé el juguete que me prestó y se puso a llorar.

-No te creo, yo sé que le has hecho algo.

-Por favor, dile lo que le hiciste a Daniel, nada malo va a suceder – decía ese hombre que se había atrevido a hablar.

-Ya te dije que yo no hice nada, él empezó a llorar y a gritar.

-Dime la verdad – él parecía tranquilo y claramente se podía notar que quería evitar algún problema.

-Esa es la verdad, ¿por qué no me crees? ¡Mamá me creería!...

Sentí un ligero cosquilleo en mi mejilla, ésta se tornaba de color roja, pude notar un sabor extraño en mi boca… no me di cuenta cuando ella dejó a su hijo y se puso delante de mí, su mano era tan grande que abarcó poco más de la mitad de mi rostro, me golpeó tan fuerte que caí, mi hermano me abrazó y me preguntó si estaba bien, la sangre salía de mi boca y nariz.

-No vuelvas a mencionar a tu madre, ¿me has entendido? – se dio media vuelta dispuesta a irse – y otra cosa, deja de mentir. Las niñas que mienten son unas inútiles.

Daría lo que fuera por tener a la madrastra de Cenicienta, o que un lobo me devorara, sin embargo, tengo a esa cosa peor que una bruja.


Después de mucho publico este capitulo xD ocurrió que se me perdió la USB (tengo mucha suerte para perder cosas) y resulta que estaba en una mochila... y tarán~~~ lavaron la mochila y estaba dentro... obviamente quedó empapada y hasta el día de ayer pude recuperar mi valiosa USB ^^ pero no publiqué nada porque me dio flojera. Para mi desgracia era el único respaldo que tenía... pero ya quedó xD
Como siempre, espero sus comentarios... y lo de los niños será revelado posteriormente muahahaha (risa malvada)

3 comentarios:

Liesel dijo...

Perdón por la palabrota preciosa pero:

No mames, pinche vieja estúpida. Y el wey también ¬¬.

En verdad me dio muchisimo coraje, casi casi con ganas de entrar y ponerle sus cachetadotas.

Y lo peor es que sé que es taaan real.Sigo enojada "#$"$"#$"#.

Y espero con ansias el siguiente :D.

Oneechan dijo...

Holaaaa ^^ gracias por comentar en la entrada del anime NATSUME YUUJINCHOU de mi blog, mi te agradece demasiado :3 comentarios son siempre bien recibidos ^^

PD_ Veo que escribes tus propias historias :3 yo también escribo (o algo asi..xD) solo que no en blogger sino en DeviantArt, te invito a conocer el sitio :3 y si te gusta te unas >:D!!!
Bueno ya -.-
Me voy (:
Saludos~!!!

Teatrero Man dijo...

jajaja... tragico... pobres niños... que bueno que el titulo este sarcastico... es muy tu estilo, creo que lo que escribes me habla mucho de quien eres... y mucho de lo que te aflije, que bueno que escribas, me resulta muy intrigante el leer entre lineas... muy amable al compartirnos estas historias tuyas.