Capítulo
4: Secretos.
La
mayoría de las veces, los adultos creen que los niños no tienen preocupaciones,
sólo por el hecho de pensar que son “niños”; pero hay algo falso en esto, los
niños son los primeros en darse cuenta de tus sentimientos, y cuando no lo
hacen se preocupan en extremo sin saber el por qué. Hay algo seguro, tomarán
medidas drásticas con tal de hacerte sentir bien.
Todos los días eran un poco traumáticos, tener que
“vivir” con tu madrastra y esconderte de ella no es muy agradable, pero lo
único bueno es que podía escribir en mi diario, todos mis sentimientos y los
acontecimientos sucedidos están plasmados ahí.
Un día, lo que más temía ocurrió. Cuando tienes un
diario es necesario esconderlo, porque por alguna razón, a las personas no les
importa que sea privado, aún así lo leen.
Ella había entrado en el cuarto de Allen cuando no
estábamos; era algo extraño que se hubiese quedado en su casa porque nunca
estaba, la curiosidad por el niño protegido por su marido aumentaba, se hizo
con la llave del cuarto y entró en él.
-Todo está ordenado… y limpio – dijo.
No entiendo por qué quiso entrar en él, si tenía las
cámaras instaladas en su casa. Cuando ya se iba, notó que al niño se le habían
olvidado unos cuadernos, se dirigió hacia su escritorio y comenzó a
observarlos, uno le llamó la atención, un cuaderno que no tenía título ni
nombre, abrió el cuaderno y leyó:
“No estoy acostumbrado a llamarle “Diario”, no creo
escribirlo diariamente como lo indica su nombre, pero espero escribir de vez en
cuando.”
Fue ahí cuando se descuidó.
Mi hermano y yo llegamos a esa prisión, yo me dirigí a
la cocina para comenzar a preparar nuestra comida y noté que él estaba un poco
extraño.
-¿Allen? ¿Qué sucede? – le pregunté.
-Nada – tenía la mirada hacia el segundo piso –,
vuelvo en un momento.
Subió las escaleras y sólo pude mirar su espalda antes
de volver a la cocina.
Allen observó que la puerta de su habitación estaba abierta,
así que entró, y la vio ahí, sentada tranquilamente en su cama, leyendo el
cuaderno que momentos antes había tomado.
-¿Qué estás haciendo? – no había gritado, pero su voz
resonaba en sus oídos, ella se quedó callada – te pregunté algo, ¿no piensas
responder?
-Yo… este… estaba… - ella no sabía qué decir o hacer,
la habían descubierto.
-Te he respetado, he seguido tus reglas, trato de
vivir pacíficamente y tú vienes y lo arruinas todo. No te quiero ver aquí,
lárgate.
Se retiró muy asustada, tal vez pensaba que el hijo
“perfecto” de su marido la obedecería o algo así (por cierto, no es que esté
inconforme con mi hermano, resalto el perfecto porque él odia que lo consideren
tal), y si lo pensó, se equivocó y lo hizo en grande.
Había escuchado cada palabra, fue cuando descubrí que
a pesar de que amaba a Allen, me atemorizó totalmente, pero era tiempo de que
también dejara de ser una niña inútil a la que sólo protegían…
En la tarde el esclavo llegó y mi hermano fue
directamente hacia él, mi padre llamó a su diosa, digo, esposa y se encerraron
en su oficina, me dirigí al cuarto de Allen y estuve esperando hasta tarde,
cuando me percaté, él estaba a mi lado.
-Eres muy distraída, ¿lo sabías? – comentó con una
sonrisa.
-¿Cómo te fue?
-Le reclamé a él, y le dije que ella había estado
metiendo las narices en donde no debía y que si sucedía algo así otra vez, se
olvidara que tenía un hijo.
-Quisiera poder decirle eso – sonreí – pero pienso que
no me agradaría.
-No, es molesto, odio que me vean como si fuera el
único que importa o que soy perfecto, es una gran estupidez, cuando hacíamos
algo malo, quien fuese, mamá nos regañaba a ambos, ¿lo recuerdas?
-¡Cómo olvidarlo! Si el otro le decía “yo no tengo la
culpa, yo no lo hice” o algo parecido nos decía, “sí tienes la culpa, y aunque
no lo hayas hecho tienes que cuidar de tu hermano” o en tu caso, hermana.
-Sí, nos enojábamos con ella y luego nos
disculpábamos…
-Perdona que te interrumpa, pero… me gustaría decirte
algo.
-A decir verdad, a mí también me gustaría decirte algo
– sus ojos se vidriaron y lo abracé – sabes… ¿sabes por qué no lloré el día que
mamá murió, y después de eso?
-Porque trataba de ser fuerte para mi hermano, para
ser su apoyo y que se diera cuenta que podía llorar con tranquilidad – no pude
más y comencé a llorar.
Aunque un diario puede ser considerado un arma por la enorme cantidad de secretos, se siente bien cuando alguien comparte uno de esos secretos contigo... y más cuando descubres que ambos guardaban el mismo secreto sin saberlo.
Bueno, aquí les dejo el cuarto capítulo, que lo tuve que reescribir porque mi USB se perdió de nuevo... y ahora sí... definitivamente. Aunque eso no me detuvo xD estoy pensando en cómo actualizar más seguido esta historia, y que tengo que planearla bien, porque aún no sé cuántos capítulos tendrá xP también estoy pensando en cómo actualizar más seguido este blog que está re-abandonado xD
Gracias por los comentarios :D se les aprecia mucho... y no olviden pasarse por el Detrás de a comentar las entradas o me deprimiré (?)
Nos leemos
1 comentarios:
Ammm cómo que no le entendí mucho O.ó
Osea sé de la situación, pero me perdí a veces no sabía quién era quien hablaba.
En fin, quiero mash ♥w♥.
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